Que si tú vas y que yo vuelvo, y cuando he vuelto, tú ya te fuiste, y al final, lo intenso y significante de las idas y venidas es, el momento justo donde nos encontramos.
martes, 29 de enero de 2013
Para febrero.
... Y ahora que has vuelto,
temo volver ainmortalizarte escribirte
y que puedas marchar.
Quédate conmigo y yo me quedaré contigo...
temo volver a
y que puedas marchar.
Quédate conmigo y yo me quedaré contigo...
viernes, 18 de enero de 2013
Filtros de purpurina
He sentido y explotado entre cien estrellas fugaces porque todo está aquí, entre los carteles luminosos en este cielo azul marino.
Mira esos planetas hechos de papel. Creen ser reales e intentan destacar en un infinito ficticio. Eso es lo único que tienen. Un eterno y oscuro transfondo donde recrearse en la basura galáctica mientras los fuegos artificiales siguen fundiéndose entre filtros de purpurina.
Desde que empezó el invierno he reinventando un cohete en esa pista cervical que va hasta los lumbares.
Dicen que si te curvas, se deslizan asteroides.
martes, 15 de enero de 2013
Tú. ¿Sigo?
He rajado mi cama dejando el hueco justo para mí, donde no quede espacio para imaginarte a mi lado.
Expiro todo el olor que entró en mis pulmones cuando meneabas tu pelo y limpio mis manos llenas de ti.
Tengo mala cara. Me duele de expresarte y que no te reflejes en ella, los ojos me arden y mi voz se entrecorta sin poder pronunciarte.
Creo tener tan sólo una vena que me recorre de los pies a la cabeza y me obliga a llevarte dentro.
Lo siento pero, Te amo.
Expiro todo el olor que entró en mis pulmones cuando meneabas tu pelo y limpio mis manos llenas de ti.
Tengo mala cara. Me duele de expresarte y que no te reflejes en ella, los ojos me arden y mi voz se entrecorta sin poder pronunciarte.
Creo tener tan sólo una vena que me recorre de los pies a la cabeza y me obliga a llevarte dentro.
Lo siento pero, Te amo.
sábado, 12 de enero de 2013
Hagamos la cuenta
Cuenta. Todo cuenta. El amor cuenta, por supuesto tu boca, y su lengua, y cuenta tu saliva, y tus mordiscos. Cuentan los besos como resumen.
Cuentan tus manos, y con sus besos los dedos, que con ellos las palabras son gritos. Cuentan tus muñecas, donde radica tu secreto, y cuenta que me lo hayas contado.
¿Tus ojos cuentan? Y su tonalidad para quien los ve, cuenta el parpadeo y que me despeines con ello también.
¿Sigo?
Todo cuenta.
Cuentan tus manos, y con sus besos los dedos, que con ellos las palabras son gritos. Cuentan tus muñecas, donde radica tu secreto, y cuenta que me lo hayas contado.
¿Tus ojos cuentan? Y su tonalidad para quien los ve, cuenta el parpadeo y que me despeines con ello también.
¿Sigo?
Todo cuenta.
El equilibrio
Buscamos mil formas de sobreproteger nuestro corazón si de entregarlo se trata, pero sobreprotección no es sinónimo de estar bien protegido, o ¿Sí?
Recurriendo a la lógica, lo prudente sería ceder cierto porcentaje y asegurarnos la estabilidad por si (como casi siempre) fallara.
Y bien, ¿Qué es lo justo? y ¿Dónde están los límites? Podemos decir que estar en el límite es encontrar el equilibrio.
No creo que enamorarse sea precisamente estar en equilibrio. Es más:
ME NIEGO A CREER QUE LOS LOCOS ENAMORADOS SOMOS SEMEJANTES A QUIEN NO ARRIESGA A ENAMORARSE.
Recurriendo a la lógica, lo prudente sería ceder cierto porcentaje y asegurarnos la estabilidad por si (como casi siempre) fallara.
Y bien, ¿Qué es lo justo? y ¿Dónde están los límites? Podemos decir que estar en el límite es encontrar el equilibrio.
No creo que enamorarse sea precisamente estar en equilibrio. Es más:
ME NIEGO A CREER QUE LOS LOCOS ENAMORADOS SOMOS SEMEJANTES A QUIEN NO ARRIESGA A ENAMORARSE.
viernes, 11 de enero de 2013
Azul y verde
[...] Tú, capaz de hacer del miedo un arte, tintas de azul mi entrepierna, yo me dejo, por ensogarte [...] Piel clara, tatuada en los vaivenes, desnuda al Sol, se desliza por mis sienes, santa de ojos verdes.
jueves, 10 de enero de 2013
...
Tres puntos suspensivos, e intercalados dos suspiros. Dos. ¿Dos? Tú y
yo. Yo y tú, como quieras pronunciarlo, pero siguen siendo dos. Dos son
tus ojos, los que miro, y mis pulmones si te inspiro, dos también. Ni uno ni tres, dos.
Mil tus gemidos.
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