Abrir los brazos cuando amas es egoísmo.
Admito y créeme cuando lo digo, que al abrirlos no pretendo sólo abrazarte, es que no quiero ni que te roce el aire.
Lo que pretendo es aislarte de un mundo del que difícilmente podría creer que no llegase a desear ser parte de mis brazos.
Lejos de parecer obsesiva, mi amor, quiero que seas sólo mía.
-Te quiero para mí.- Dijo. Qué mágica coincidencia.
Qué bella es la artesía.
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